Cuando comencé a leer novelas como forma de
entretenimiento y no por tareas, fue un profesor quien me recomendó
visitar la pequeña biblioteca del colegio donde podría leer varios
libros, y sin tener que comprarlos. Uno de los primeros fue “El tren de
las 4:50.” Una novela de Agatha Christie publicada en 1957, pero que yo
encontré en la biblioteca cerca de treinta años más tarde. Las
bibliotecas en otros países ya cuentan con tecnología de punta que les
permite prestar incluso libros en formatos electrónicos.
Aunque muchos lo desconocen, en San Pedro Sula funcionan varias
bibliotecas: La Benjamin Franklin del Centro Cultural Sampedrano, en el
Museo de Antropología e Historia, también las universidades se han
preocupado por dedicar espacio a los libros. ¿Qué tienen en común estas
bibliotecas aparte de bajos presupuestos? Pues tienen el amor al
conocimiento, a compartir la información. En las historias antiguas, las
personas visitaban lugares o personas especiales para adquirir
conocimiento, ahora los bibliotecarios cubren esa función.
Uno de los proyectos emblemáticos de la Plaza de la Cultura en S.P.S.
es precisamente la construcción y montaje de una biblioteca pública que
sirva a las escuelas de los alrededores. ¿Dónde? Pues en el ala sur del
antiguo edificio del colegio JTR, aunque las nuevas generaciones lo
conocen como el antiguo local del INTAE.
Mi amiga Alejandra Vaquero trabaja con los Rotarios en el proyecto de la
Plaza de la Cultura, y cuando le pregunté su opinión sobre la
importancia de una biblioteca en la ciudad esto fue lo que me contestó:
“Justo hace unas semanas una amiga que vive en Australia me recomendó un
libro. Yo le dije que lo había investigado y que me llamaba la atención
pero tendría que comprarlo en internet.
Ella me preguntó que porqué no iba a la biblioteca de mi ciudad y lo
buscaba ahí, que así fue como ella lo leyó. Entonces le dije que en toda
Honduras no existía una biblioteca a la altura de nuestra época. Ella
me respondió que se sentiría muy triste y encarcelada si no tuviera la
libertad de buscar la información que necesitaba. Una vez más me sentí
convencida de la importancia de la Plaza de la Cultura.” Su dedicación
es admirable, y contagiosa.
La biblioteca de la Plaza de la Cultura contará con libros nuevos,
más de cien computadoras para uso en investigaciones, área de lectura,
así como planes para inducir el buen hábito de la lectura.
Muchos aseguran que la vigencia o relevancia de una biblioteca ha
pasado de moda pues ahora el conocimiento está al alcance de la mano.
Solo basta un par de clicks y su motor de búsqueda de internet favorito
le dará un sin número de respuestas.
Sin embargo, no todo lo que está en internet es cierto. Wikipedia es
una herramienta formidable para búsquedas de referencia sencillas, sin
embargo, al ser de tipo abierto significa que cualquier persona puede
editar y modificar la información ahí contenida. Los blogs son también
fuentes de referencia pero recordemos que no son más que la opinión de
su autor. Hay razones de credibilidad por las cuales algunas
universidades y otras instituciones educativas no aceptan Wikipedia en
las bibliografías de los trabajos que presentan sus estudiantes.
En conclusión, hay una máxima popular en el Facebook que Google
puede mostrar más de mil respuestas, pero solo un bibliotecario te puede
mostrar la correcta.
Publicado en Diario Tiempo el 14 de agosto de 2015
Saturday, August 15, 2015
Monday, August 10, 2015
Setenta años de la era atómica
Han
pasado setenta años. El seis de agosto una bomba apodada “Little
Boy” destruyó cerca de ocho kilómetros a la redonda en la ciudad
japonesa de Hiroshima. Tres días después, la segunda explosión,
esta vez causada por “Fat Man,” destruyó una buena porción de
Nagasaki. Se calcula que murieron entre 150 y 200 mil personas por
causa directa de la explosión. Muchos más perecieron luego a causa
de envenenamiento por radiación, quemaduras y otras enfermedades.
Alemania
firmó su rendición a mediados de Mayo de 1945 con la llegada de los
soviéticos a Berlín. Sin embargo, la guerra en el pacífico
continuaba. Las fuerzas aliadas le dieron un ultimátum en lo que se
conoce como la Declaración de Postdam donde se le pide a Japón su
rendición, pero el orgulloso país no lo aceptó. El entonces
presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman, ordenó el uso de la
nueva tecnología para conseguir la victoria.
El
ahora famoso Proyecto Manhattan cumplió su objetivo desarrollando en
paralelo dos tipos de fusión nuclear para las bombas. Little Boy
hecha a base Uranio, mientras que Fat Man fue a base de Plutonio. La
primera prueba de detonación nuclear fue el 15 de Julio de 1945 en
el desierto de Nuevo México.
Un
bombardero B-29 apodado Enola Gay despegó desde Tinian, una de Islas
Marianas en el Pacífico y voló durante seis horas hasta llegar a
Nagasaki. La ciudad era un objetivo estratégico debido a su base
militar desde donde se comandaban las defensas al sur de Japón. Tras
recibir informes sobre la destrucción, el Emperador Hirohito se
reusó a rendirse, aconsejado por estudios que asumían EUA no
tendría gran cantidad de esas nuevas bombas y Japón podría
resistirlas para luego continuar la guerra. Esto provocó el segundo
bombardeo, esta vez en Nagasaki. Para el 12 de agosto el Emperador
anunció la rendición.
En
su discurso anunciando el final del conflicto con Japón Harry S.
Truman dice: “Los pensamientos y esperanzas de toda América, en
realidad de todo el mundo civilizado, están puestos esta noche en el
Acorazado Missouri. Ahí, en ese pequeño trozo de suelo
estadounidense, anclado en la Bahía de Tokio, los japoneses han
rendido oficialmente sus armas. Ellos han firmado los Términos de la
Rendición Incondicional. Cuatro años atrás, los pensamientos y
temores de todo el mundo civilizado fueron puestos en otro pedazo de
tierra estadounidense: Pearl Harbor. El manifiesto de la
civilización que ahí comenzó ha sido ya puesto en reposo. Fue un
camino largo y sangriento a Tokio. No olvidaremos a Pearl Harbor.
Los militares japoneses no olvidarán al USS Missouri. Los actos
demoníacos hechos por el "dios japonés de la guerra" no
serán nunca reparados ni olvidados. El poder para matar y destruir
les ha sido quitado. Su ejército y lo que queda de su armada están
ahora impotentes. A todo eso surge primero nuestra sensación de
gratitud a Dios Todopoderoso."
Hasta
el momento, Estados Unidos ha sido la única nación del mundo en
haber utilizado armamento nuclear en un combate. En contraparte,
Japón ha sido el único país en sufrir sus consecuencias.
Desde
entonces la decisión ha sido objeto de debate. Hay quienes asemejan
la incursión como un crimen de guerra, otros la defienden como un
mal necesario. Algunos han sugerido que una explosión en la Bahía
de Tokio habría causado el efecto deseado en los japoneses sin dejar
tantas víctimas. La historia no puede reescribirse, solo puede ser
juzgada.
Publicado en Diario Tiempo el 8 de agosto de 2015
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bomba atómica,
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Harry S. Truman,
Hiroshima,
Japón,
Nagasaki
La influencia estadounidense
La
mayoría de la gente cree que el término “gringo” fue acuñado
en la guerra entre Estados Unidos y México en 1846, donde se usaba
como un grito de batalla mexicano debido al color verde del uniforme
invasor. Es decir: “green go” equivalía a “verdes váyanse.”
Una búsqueda más profunda sitúa el vocablo en España donde lo
usaban para cualquier extranjero. Quizá derivado de la frase: “eso
está en griego” cuando algo no se entiende. Griego, gringo.
Independientemente
de las teorías, la realidad actual es que al decir “gringos” en
cualquier país de América Latina sabemos que hablamos de los
estadunidenses. El gentilicio oficial es “americanos” debido al
nombre completo su país es Estados Unidos de América. Similar a los
Estados Unidos de Mexicanos son llamados “mexicanos.” En lo
personal, no estoy de acuerdo con el uso del término “americano”
pues deja relegados a las otras dos terceras partes del continente.
El término ha dejado de tener connotaciones peyorativas y ahora la
mayoría de los gringos no se inmutan al ser llamados de esta manera.
Hace
poco preparé una clase sobre las reglas de ortografía en español.
Tuve la oportunidad de investigar y darme cuenta de la gran cantidad
de vocablos usados en nuestro país y que provienen de la influencia
directa de los estadunidenses: términos como decirle “breque” al
freno por el “brake” del inglés, o el uso de galones al
despachar combustible, entre otros.
La
influencia de la ortografía inglesa también ha hecho meca en
nuestro idioma. Ahora es normal ver oraciones donde falta el signo de
apertura en admiraciones o preguntas. Resulta preocupante ver estos
errores siendo reforzados en campañas de publicidad, anuncios que no
respetan las normas gramaticales ya sea por ignorancia o descuido. Y
mejor ni tocar el tema de la ortografía en los mensajes de texto.
Antes
de la publicación de una novela, uno de los últimos pasos es la
lectura final por el denominado “corrector de texto.” Esta
persona no sugiere cambios en la trama, ideas de quien o donde debe
morir un personaje, o pedir se rescriba el final. Ese es el trabajo
del editor. El corrector de texto simplemente debe leer para asegurar
el cumplimiento de todas las reglas gramaticales y sintácticas del
idioma en que publica. Por escribir mis novelas en inglés he tenido
que aprender sus ortográficas y procuro cumplirlas. Sin embargo, los
cambios del corrector de texto son varios. Existe la regla informal
que si el corrector no encontró ningún error entonces no hizo su
trabajo.
La
proliferación de los famosos “call centers” ha creado una
demanda. El resultado es que las escuelas bilingües se han
multiplicado más que conejos recién bajados del arca de Noé. No
veo nada de malo en esto pues estoy consciente que el inglés es el
idioma del mundo. No es el de más nativos, pero si el segundo idioma
de casi todos. Y además estos centros de llamadas crean empleos para
jóvenes.
Será
quizá por mi experiencia en ambos idioma que presto más atención
en la influencia extranjera. Sin embargo, la influencia gringa en
nuestro idioma no deja de incomodarme. La costumbre hace ley, y si
suficiente gente escribe de cierta forma, el lenguaje invariablemente
se modificará. Estoy seguro que usted habla distinto de sus padres,
no utiliza las mismas palabras. De igual forma nuestros hijos no
hablaran como nosotros y muchas palabras ahora comunes caerán en el
desuso. Debemos cuidar el lenguaje para poder heredarlo a las
siguientes generaciones.
Publicado en Diario Tiempo 31 de julio de 2015
Tuesday, July 21, 2015
Defraudando expectativas
El mundo literario de Estados Unidos está alborotado por la reciente publicación de “Go Set a Watchman” cuyo título en español es “Ve y pon un centinela.” La autora es Harper Lee, quien alcanzó la fama y consagración mundial con su primera, y hasta ahora única, novela “Matar un ruiseñor.”
Para los desconocedores de la trama de “Matar un ruiseñor,” es la historia de un pequeño poblado en el sur de Estados Unidos donde un negro es acusado de un crimen que no cometió. Su abogado es un hombre blanco de nombre Atticus Finch, el epítome de hombre justo y leal quien en contra de todo prejuicio hace una defensa magistral. Aunque pierde el caso, gana el respeto de la gente y en particular de su hija Scout quien es la narradora de la historia.
En 1962 salió una versión cinematográfica inmortalizando la interpretación de Atticus por el genial Gregory Peck. En San Pedro Sula el Círculo Teatral Sampedrano puso en escena una versión en el año 2006 dirigida por José Francisco Saybe.
La publicación ha sido controvertida desde su anuncio oficial por la casa editorial pues Harper Lee está en un asilo de ancianos y muchos acusan a la editorial de aprovecharse de esa discapacidad.
Según se ha sabido, la editorial declinó publicar “Ve y pon un centinela” pero le solicitaron a la Sra. Lee que tomara ciertos elementos y los expandiera hasta convertirlos en “Matar un ruiseñor.” Por lo que esta novela pasó al olvido, hasta ahora.
La reacción del público no se hizo esperar, y las críticas que he leído, entre ellas la del New York Times, han sido mucho menos que benevolentes con esta nueva historia. Sin embargo, creo que el motivo de esta recepción es por el lugar consagrado que ocupa su antecesora creando una verdadera falta de objetividad para calificarla. Nadie le puede decir al público lo que quiere. Y el hecho de ver a Atticus Finch convertido en un viejo racista y miembro del KKK en el Sur de los años 50’s ha sido un duro golpe para las personas que han crecido amando el personaje.
Un ejemplo similar lo vivió la escritora J.K. Rowling con su novela “Una vacante imprevista.” Independientemente de sus cualidades, el público la despreció por no ser otra entrega de Harry Potter. El hecho fue tan sonado y para su siguiente novela ella optó por usar un pseudónimo. El resultado de su experimento dio ventas deprimentes hasta el momento de revelación de la identidad; entonces las ventas se dispararon al primer lugar.
Otro caso fue con el lanzamiento de la segunda trilogía de “La guerra de las galaxias” en 1999. Los que crecieron viendo las cintas de la trilogía original odiaron prácticamente todo de las nuevas películas. El productor George Lucas se convirtió en el ser más odiado del mundo por algunos días, siendo acusado de haber arruinado la infancia y la trilogía original.
Regresando al libro de Harper Lee, algunos opinan que ese odio es la mejor campaña publicitaria para una novela que de otra manera no habría vendido bien. Aunque encuentro esa opinión rayando en el cinismo, no deja de tener algo de verdad, pues la controversia vende, y muy bien.
Publicado en Diario Tiempo el viernes 17 de julio de 2015
http://www.tiempo.hn/defraudando-las-expectativas/
Para los desconocedores de la trama de “Matar un ruiseñor,” es la historia de un pequeño poblado en el sur de Estados Unidos donde un negro es acusado de un crimen que no cometió. Su abogado es un hombre blanco de nombre Atticus Finch, el epítome de hombre justo y leal quien en contra de todo prejuicio hace una defensa magistral. Aunque pierde el caso, gana el respeto de la gente y en particular de su hija Scout quien es la narradora de la historia.
En 1962 salió una versión cinematográfica inmortalizando la interpretación de Atticus por el genial Gregory Peck. En San Pedro Sula el Círculo Teatral Sampedrano puso en escena una versión en el año 2006 dirigida por José Francisco Saybe.
La publicación ha sido controvertida desde su anuncio oficial por la casa editorial pues Harper Lee está en un asilo de ancianos y muchos acusan a la editorial de aprovecharse de esa discapacidad.
Según se ha sabido, la editorial declinó publicar “Ve y pon un centinela” pero le solicitaron a la Sra. Lee que tomara ciertos elementos y los expandiera hasta convertirlos en “Matar un ruiseñor.” Por lo que esta novela pasó al olvido, hasta ahora.
La reacción del público no se hizo esperar, y las críticas que he leído, entre ellas la del New York Times, han sido mucho menos que benevolentes con esta nueva historia. Sin embargo, creo que el motivo de esta recepción es por el lugar consagrado que ocupa su antecesora creando una verdadera falta de objetividad para calificarla. Nadie le puede decir al público lo que quiere. Y el hecho de ver a Atticus Finch convertido en un viejo racista y miembro del KKK en el Sur de los años 50’s ha sido un duro golpe para las personas que han crecido amando el personaje.
Un ejemplo similar lo vivió la escritora J.K. Rowling con su novela “Una vacante imprevista.” Independientemente de sus cualidades, el público la despreció por no ser otra entrega de Harry Potter. El hecho fue tan sonado y para su siguiente novela ella optó por usar un pseudónimo. El resultado de su experimento dio ventas deprimentes hasta el momento de revelación de la identidad; entonces las ventas se dispararon al primer lugar.
Otro caso fue con el lanzamiento de la segunda trilogía de “La guerra de las galaxias” en 1999. Los que crecieron viendo las cintas de la trilogía original odiaron prácticamente todo de las nuevas películas. El productor George Lucas se convirtió en el ser más odiado del mundo por algunos días, siendo acusado de haber arruinado la infancia y la trilogía original.
Regresando al libro de Harper Lee, algunos opinan que ese odio es la mejor campaña publicitaria para una novela que de otra manera no habría vendido bien. Aunque encuentro esa opinión rayando en el cinismo, no deja de tener algo de verdad, pues la controversia vende, y muy bien.
Publicado en Diario Tiempo el viernes 17 de julio de 2015
http://www.tiempo.hn/defraudando-las-expectativas/
Sunday, July 12, 2015
Matrimonio gay, Obamacare, y la bandera confederada
Hace un par de semanas la Corte Suprema de Justicia en Estados Unidos emitió tres resoluciones que cambiaron la forma de vida para muchos residentes del gran país del norte.
A diferencia de Honduras cuyas leyes se aplican a lo largo y ancho del territorio nacional, cada estado de la unión es independiente de crear y mantener sus propias leyes. Esta autonomía permite que, por ejemplo, estados como Texas aplique la pena de muerte mientras que Michigan no. Por encima de las leyes estatales están las federales que aplican a todos sin excepción, y además, están las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia.
La Corte está compuesta por nueve miembros, pero su tamaño puede ser modificado. Los Jueces son nominados por el Presidente de turno, pero deben ser aprobados por el congreso. Ah, y el trabajo es vitalicio. Bueno, un Juez puede ser impugnado pero hasta el momento eso solo ha ocurrido en una ocasión en 1804.
La última vez que recuerdo que la C.S.J haya ocupado tanto espacio mediático a nivel internacional fue después de las elecciones presidenciales del año Dos Mil entre George W. Bush y Al Gore. Fue una resolución de la corte quien declaró a George Bush como ganador luego de los problemas de conteo en Florida.
Volviendo a la semana de los tres hits, la resolución que más ha afectado y dado colorido a millones de fotos de perfil en Facebook, es la aprobación de la igualdad matrimonial entre personas del mismo sexo. Más que una crítica o aceptación a un determinado estilo de vida, me parece que el objetivo es equiparar los beneficios. Antes de esta resolución la ley de ciertos estados no los reconocía como válidos y afectaba tasas o pólizas de seguro, préstamos hipotecarios entre otros.
Otra resolución fue sobre la implementación de un seguro social universal, es decir para todos los residentes de Estados Unidos. Esto fue un beneficio general para la población de escasos recursos aunque según entiendo, da un golpe a la economía de los adinerados. Bueno, ni modo, ahora los ricos deberán cubrir gastos de los pobres sin necesidad que Robin Hood los robe.
La otra resolución es sobre la bandera confederada. Esta es la bandera que utilizaron los estados del Sur durante la Guerra de Secesión (1861-1865). A través del tiempo, la bandera se ha convertido en un símbolo del orgullo de los estados del sur. Ha adornado camisetas, sombreros, los gobernadores estatales la izaban en las astas de la residencia oficial, incluso aparece pintada sobre el techo del carro que conducían los Duques de Hazard en la serie de televisión de los 70’s. Resulta que el estado de Texas no permitió hacer un diseño personalizado a un grupo de veteranos que deseaban usar la bandera como fondo en las placas vehiculares. Estos demandaron y el caso llegó hasta la corte suprema quien le dio la razón al estado de Texas.
Durante las investigaciones del reciente atentado en la ciudad de Charleston, Carolina del Sur, el presunto autor lucía una bandera confederada junto a varias armas en su perfil digital pudo haber sido un atenuante y que la bandera retomara connotaciones racistas ante la opinión pública. De hecho, en la capital del estado han tomado la decisión de ya no izar la bandera.
Fue una semana de grandes decisiones que afectan la vida de todo un país. Hay que destacar que esas decisiones fueron tomadas por nueve hombres y mujeres de una intachable conducta.
Publicado en Diario Tiempo 11 de julio, 2015.
http://www.tiempo.hn/editorial/otras-opiniones/item/39597-matrimonio-gay,-obamacare,-y-la-bandera-confederada
A diferencia de Honduras cuyas leyes se aplican a lo largo y ancho del territorio nacional, cada estado de la unión es independiente de crear y mantener sus propias leyes. Esta autonomía permite que, por ejemplo, estados como Texas aplique la pena de muerte mientras que Michigan no. Por encima de las leyes estatales están las federales que aplican a todos sin excepción, y además, están las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia.
La Corte está compuesta por nueve miembros, pero su tamaño puede ser modificado. Los Jueces son nominados por el Presidente de turno, pero deben ser aprobados por el congreso. Ah, y el trabajo es vitalicio. Bueno, un Juez puede ser impugnado pero hasta el momento eso solo ha ocurrido en una ocasión en 1804.
La última vez que recuerdo que la C.S.J haya ocupado tanto espacio mediático a nivel internacional fue después de las elecciones presidenciales del año Dos Mil entre George W. Bush y Al Gore. Fue una resolución de la corte quien declaró a George Bush como ganador luego de los problemas de conteo en Florida.
Volviendo a la semana de los tres hits, la resolución que más ha afectado y dado colorido a millones de fotos de perfil en Facebook, es la aprobación de la igualdad matrimonial entre personas del mismo sexo. Más que una crítica o aceptación a un determinado estilo de vida, me parece que el objetivo es equiparar los beneficios. Antes de esta resolución la ley de ciertos estados no los reconocía como válidos y afectaba tasas o pólizas de seguro, préstamos hipotecarios entre otros.
Otra resolución fue sobre la implementación de un seguro social universal, es decir para todos los residentes de Estados Unidos. Esto fue un beneficio general para la población de escasos recursos aunque según entiendo, da un golpe a la economía de los adinerados. Bueno, ni modo, ahora los ricos deberán cubrir gastos de los pobres sin necesidad que Robin Hood los robe.
La otra resolución es sobre la bandera confederada. Esta es la bandera que utilizaron los estados del Sur durante la Guerra de Secesión (1861-1865). A través del tiempo, la bandera se ha convertido en un símbolo del orgullo de los estados del sur. Ha adornado camisetas, sombreros, los gobernadores estatales la izaban en las astas de la residencia oficial, incluso aparece pintada sobre el techo del carro que conducían los Duques de Hazard en la serie de televisión de los 70’s. Resulta que el estado de Texas no permitió hacer un diseño personalizado a un grupo de veteranos que deseaban usar la bandera como fondo en las placas vehiculares. Estos demandaron y el caso llegó hasta la corte suprema quien le dio la razón al estado de Texas.
Durante las investigaciones del reciente atentado en la ciudad de Charleston, Carolina del Sur, el presunto autor lucía una bandera confederada junto a varias armas en su perfil digital pudo haber sido un atenuante y que la bandera retomara connotaciones racistas ante la opinión pública. De hecho, en la capital del estado han tomado la decisión de ya no izar la bandera.
Fue una semana de grandes decisiones que afectan la vida de todo un país. Hay que destacar que esas decisiones fueron tomadas por nueve hombres y mujeres de una intachable conducta.
Publicado en Diario Tiempo 11 de julio, 2015.
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Thursday, July 9, 2015
Finalmente leí el Quijote
Ya tengo cierto tiempo haciéndome pasar por autor, aceptando invitaciones y dando conferencias sobre novelas, y hasta cómo publicar en Amazon. Y digo “haciéndome pasar” porque tenía un secreto, un gran cargo de conciencia: no había leído Don Quijote de la Mancha. Por supuesto nunca mentí al respecto, pero era gracioso ver la creatividad empleada para evadir contestar la pregunta que siempre, tarde o temprano, venía. No hay excusas para ser escritor de habla hispana y no haber leído El Quijote.
En varias ocasiones intenté comenzar. La primera vez llegué hasta la venta en la primera salida. La más reciente llegué hasta el ataque a los molinos. Eso fue hace unos cinco años. Mi problema era con el lenguaje arcaico, y más importante, no lograba mantener mi atención.
Desde entonces no había hecho nada más que sonreír y asentir con la cabeza en conversaciones sobre la novela. Siendo un aficionado a los datos triviales me defendía sacando a colación curiosidades como la muerte de Cervantes en la misma fecha de Shakespeare -23 de Abril- pero en diferente día debido a las diferencias en los calendarios Gregoriano y Juliano vigentes en aquel momento en Inglaterra y España. O el comentario sobre el estudioso del Quijote y amigo Julio Ustariz quien viajó a España para investigar el pueblo del cual era originario Don Quijote y de cómo al preguntarle a un nativo del Toboso este le contestó: “No lo sabemos ni nos interesa mucho conocerlo, pues el Toboso, sin disputa alguna, tiene a Dulcinea.”
Publicada en 1605, la novela El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra es considerada la mejor novela del idioma español y siempre aparece en las listas de títulos mundiales inclusive en otros idiomas. Dicen fue la favorita de Mark Twain. Influyó en las obras de Herman Melville y de Charles Dickens. Hasta afirman que William Faulkner la leía cada año.
Todos los años en el marco de la celebración del Día del Idioma se acostumbra dar lectura continua a la novela en el parque central. El pasado mes de abril durante un evento en la Plaza de la Cultura el también experto historiador y asiduo lector del Quijote Armando García dio una improvisada cátedra sobre la novela, sus orígenes, cierta simbología presente, alusiones a otras, y en fin, un gran número de elementos llamaron mi atención. El mayor de ellos fue comprender que la novela era una comedia alegórica y no un tratado serio de esos que también se les llaman aburridos.
Leer la novela bajo una óptica diferente fue todo lo necesario para, a riesgo de horrorizar a Cervantes, digamos “cambiarme el ship” y no sentir la historia aburrida. Esta vez fue diferente y logré llegar hasta el final. Comencé en Abril, y me puse de meta leer un capítulo diario como mínimo. En menos de un mes había concluido los cincuenta y dos que conforman la novela.
Aclaro que solo terminé la primera parte, El Ingenioso Hidalgo, y falta terminar El Ingenioso Caballero donde narra la tercera salida. Pero si el estimado Cervantes tardó más de diez años en publicar la continuación, bien puedo tomarme un mes más en comenzar su lectura.
Publicado en Diario Tiempo el 03/junio/2015
http://tiempo.hn/editorial/otras-opiniones/item/38540-finalmente-lei-el-quijote
En varias ocasiones intenté comenzar. La primera vez llegué hasta la venta en la primera salida. La más reciente llegué hasta el ataque a los molinos. Eso fue hace unos cinco años. Mi problema era con el lenguaje arcaico, y más importante, no lograba mantener mi atención.
Desde entonces no había hecho nada más que sonreír y asentir con la cabeza en conversaciones sobre la novela. Siendo un aficionado a los datos triviales me defendía sacando a colación curiosidades como la muerte de Cervantes en la misma fecha de Shakespeare -23 de Abril- pero en diferente día debido a las diferencias en los calendarios Gregoriano y Juliano vigentes en aquel momento en Inglaterra y España. O el comentario sobre el estudioso del Quijote y amigo Julio Ustariz quien viajó a España para investigar el pueblo del cual era originario Don Quijote y de cómo al preguntarle a un nativo del Toboso este le contestó: “No lo sabemos ni nos interesa mucho conocerlo, pues el Toboso, sin disputa alguna, tiene a Dulcinea.”
Publicada en 1605, la novela El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra es considerada la mejor novela del idioma español y siempre aparece en las listas de títulos mundiales inclusive en otros idiomas. Dicen fue la favorita de Mark Twain. Influyó en las obras de Herman Melville y de Charles Dickens. Hasta afirman que William Faulkner la leía cada año.
Todos los años en el marco de la celebración del Día del Idioma se acostumbra dar lectura continua a la novela en el parque central. El pasado mes de abril durante un evento en la Plaza de la Cultura el también experto historiador y asiduo lector del Quijote Armando García dio una improvisada cátedra sobre la novela, sus orígenes, cierta simbología presente, alusiones a otras, y en fin, un gran número de elementos llamaron mi atención. El mayor de ellos fue comprender que la novela era una comedia alegórica y no un tratado serio de esos que también se les llaman aburridos.
Leer la novela bajo una óptica diferente fue todo lo necesario para, a riesgo de horrorizar a Cervantes, digamos “cambiarme el ship” y no sentir la historia aburrida. Esta vez fue diferente y logré llegar hasta el final. Comencé en Abril, y me puse de meta leer un capítulo diario como mínimo. En menos de un mes había concluido los cincuenta y dos que conforman la novela.
Aclaro que solo terminé la primera parte, El Ingenioso Hidalgo, y falta terminar El Ingenioso Caballero donde narra la tercera salida. Pero si el estimado Cervantes tardó más de diez años en publicar la continuación, bien puedo tomarme un mes más en comenzar su lectura.
Publicado en Diario Tiempo el 03/junio/2015
http://tiempo.hn/editorial/otras-opiniones/item/38540-finalmente-lei-el-quijote
En memoria de Billy Peña
Desde joven leía las columnas de Billy Peña en Diario Tiempo. En algún momento él vivió cerca de la casa de mis abuelos en el Barrio Los Andes, y unos años más tarde fue compañero de labores con mi madre en Tele Diario, pero jamás lo había conocido.
Una de sus columnas llamó tanto mi atención y quise escribirle, pero no sabía cómo ni a donde. Dudaba si el Correo Nacional podría entregar una carta con solo su nombre y sin mayor dirección que la de Zona Americana, La Lima. Me avoqué a un amigo en común quien vive en el extranjero. En una de esas ironías de la vida para poder contactar a alguien en La Lima, antes llamé a Nueva York.
Finalmente conocí a Billy en el 2007. Hablamos por teléfono un par de veces e intercambiábamos correos. Yo le enviaba comentarios sobre sus columnas de opinión y él me contestaba. Como el título de su columna, Temas y Opiniones, Billy comentaba sobre una variedad de temas, desde política actual hasta las locuras de la mimada “socialité” Paris Hilton. Una de las mejores fue sobre su recuerdo del día del asesinato de John F. Kennedy.
La primera vez que no estuve de acuerdo con sus comentarios fue precisamente sobre la Srta. Hilton y para evitar disgustos, me abstuve de escribirle por unos días. La siguiente semana cuando le comenté el hecho, se tiró una carcajada y me hizo entender una lección importante: no se necesita estar de acuerdo con la opinión de otra persona para aceptarlo o respetarlo. Ese bien podría ser su legado.
Billy tenía una afición por descubrir y probar diferentes tipos de letra para escribir sus correos. Una vez fuimos con mi esposa a visitarlo a su casa y aproveché para enseñarle cómo instalar las fuentes sin tener que llamar a un técnico en cada ocasión. Desde entonces cambiaba letras más seguido.
Cuando publiqué mi primera novela en español titulada “Heredero del mal,” Billy me sorprendió con una columna dedicada a ella. Fue una crítica sincera, donde me alentó para seguir el camino de las letras. Gracias a sus sugerencias leí libros como “El lobo estepario” de Hesse y “Lo que el viento se llevó,” de Mitchell. Criticó mi gusto por las novelas de Harry Potter aunque me justificaba por tener tres hijos varones quienes esperaba las leyeran algún día.
Billy Peña murió en marzo del 2012. Asistí a su entierro en día de cielo gris. Su sobrino hizo oración por su alma mientras lloviznaba. En un momento quise saber cuándo fue la última vez que habíamos hablado por teléfono. Busqué en el registro de llamadas de mi celular y la conversación ocurrió en un día especial: un 29 de febrero.
Dentro de poco publicaré mi segunda novela en español. Este proyecto se ha venido madurando por tantos años que incluso Billy alcanzó a leerlo, revisarlo, y hasta opinar sobre la historia.
Hace unos días hice una limpieza de la lista de direcciones en mi cuenta de correo, y fue con cierta nostalgia que propinó esta columna en su memoria, pues no pude borrar su dirección de la lista de contactos. Por supuesto aún conservo los correos.
Publicado en Diario Tiempo el 26/Junio/2015
http://tiempo.hn/editorial/otras-opiniones/item/37390-en-memoria-de-billy-pena
Una de sus columnas llamó tanto mi atención y quise escribirle, pero no sabía cómo ni a donde. Dudaba si el Correo Nacional podría entregar una carta con solo su nombre y sin mayor dirección que la de Zona Americana, La Lima. Me avoqué a un amigo en común quien vive en el extranjero. En una de esas ironías de la vida para poder contactar a alguien en La Lima, antes llamé a Nueva York.
Finalmente conocí a Billy en el 2007. Hablamos por teléfono un par de veces e intercambiábamos correos. Yo le enviaba comentarios sobre sus columnas de opinión y él me contestaba. Como el título de su columna, Temas y Opiniones, Billy comentaba sobre una variedad de temas, desde política actual hasta las locuras de la mimada “socialité” Paris Hilton. Una de las mejores fue sobre su recuerdo del día del asesinato de John F. Kennedy.
La primera vez que no estuve de acuerdo con sus comentarios fue precisamente sobre la Srta. Hilton y para evitar disgustos, me abstuve de escribirle por unos días. La siguiente semana cuando le comenté el hecho, se tiró una carcajada y me hizo entender una lección importante: no se necesita estar de acuerdo con la opinión de otra persona para aceptarlo o respetarlo. Ese bien podría ser su legado.
Billy tenía una afición por descubrir y probar diferentes tipos de letra para escribir sus correos. Una vez fuimos con mi esposa a visitarlo a su casa y aproveché para enseñarle cómo instalar las fuentes sin tener que llamar a un técnico en cada ocasión. Desde entonces cambiaba letras más seguido.
Cuando publiqué mi primera novela en español titulada “Heredero del mal,” Billy me sorprendió con una columna dedicada a ella. Fue una crítica sincera, donde me alentó para seguir el camino de las letras. Gracias a sus sugerencias leí libros como “El lobo estepario” de Hesse y “Lo que el viento se llevó,” de Mitchell. Criticó mi gusto por las novelas de Harry Potter aunque me justificaba por tener tres hijos varones quienes esperaba las leyeran algún día.
Billy Peña murió en marzo del 2012. Asistí a su entierro en día de cielo gris. Su sobrino hizo oración por su alma mientras lloviznaba. En un momento quise saber cuándo fue la última vez que habíamos hablado por teléfono. Busqué en el registro de llamadas de mi celular y la conversación ocurrió en un día especial: un 29 de febrero.
Dentro de poco publicaré mi segunda novela en español. Este proyecto se ha venido madurando por tantos años que incluso Billy alcanzó a leerlo, revisarlo, y hasta opinar sobre la historia.
Hace unos días hice una limpieza de la lista de direcciones en mi cuenta de correo, y fue con cierta nostalgia que propinó esta columna en su memoria, pues no pude borrar su dirección de la lista de contactos. Por supuesto aún conservo los correos.
Publicado en Diario Tiempo el 26/Junio/2015
http://tiempo.hn/editorial/otras-opiniones/item/37390-en-memoria-de-billy-pena
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