Sunday, April 29, 2012

En la semana de las vocaciones sacerdotales.

Durante esta semana la Iglesia Católica ha desarrollado actividades para motivar las vocaciones sacerdotales dentro de sus feligreses Las misas de hoy domingo celebran el cierre de esta actividad.


Hace muchos años era casi una costumbre dedicar un hijo a la iglesia. Era bien visto, así como una bendición, cuando un matrimonio celebraba con sus amigos que alguno de sus hijos era ordenado sacerdote. Con el tiempo se han perdido esas costumbres.

El dios “dinero” ha disminuido el observar una vocación sacerdotal como una bendición. “No seas tonto,” le dicen al joven que revela su intención.

Por otra parte están también aquellos que han tenido conducta dudosa y se acercan la iglesia buscando paz, santuario o perdón. A veces los tres juntos.

Yo sé que para algunos puede sonar a aquellos viejos trucos de alquimistas que pretendían convertir el plomo en oro. Esos metales vecinos de la tabla periódica separados por tres protones. Tres protones que hacen la diferencia entre despreciable e invaluable.

Sin embargo, recordemos que el primer Papa de la Iglesia fue el mismo discípulo que negó a Jesús tres veces antes que cantara un gallo y que le cortó una oreja a un criado del sumo sacerdote. Otro ejemplo claro está en Pablo, que persiguió a los primeros cristianos y causó la muerte del inocente Esteban. Luego se convirtió tras un encuentro personal con Jesús en el camino a Damasco.

La verdad es que la iglesia recibe a los pecadores para convertirlos en “pescadores.” El poder del arrepentimiento es capaz de agregar esa letra que falta. Si, tan sencillo como agregar una letra “s” intercalada, una vida de pecado y libertinaje se puede convertir en una vida de sacrificio y servicio a los demás.

No comments:

Post a Comment

Post a Comment